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Proyección "Amanece que no es poco" en recuerdo de Javi Zapata. Viernes 7 de marzo en el Espacio 3 peces 3.

27/2/2025

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El próximo viernes 7 de marzo proyectaremos la película "Amanece que no es poco" en recuerdo de nuestro compañero Javi Zapata. La proyección tendrá lugar en el Espacio 3 peces 3 (C/Tres Peces, 3), a las 20:30h. La entrada es libre.
Ojalá nos veamos por allí :)

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Además de ser bastante manitas (lo mismo arreglaba una persiana que el enchufe de una lámpara o creaba preciosos conjuntos de plantas suculentas), Zapata me parecía una persona muy espléndida y detallista que disfrutaba particularmente compartiendo, celebrando y agasajando a sus invitados. Recuerdo como en uno de sus últimos cumpleaños hizo una gran rifa en la que prácticamente todos los asistentes fueron premiados con un pequeño regalo que él mismo había escogido. Aquel día  cocinó una sopa de pescado y nos compartió la siguiente receta:

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Creo que lo que más le agradezco, más allá de estos detalles, es que estuviera siempre presente. Apenas puedo recordar sesiones del cineclub en las que no estuviera, cafetas o días de trabajo en los que no participara. Con él, y algunas habituales más, nos sentíamos acompañadas y arropadas en la aventura. Y todo ello sin hacer demasiado ruido y sin imponerse en nada (siempre decía que prefería ver las películas que propusiéramos las demás).

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 Algunas veces, cuando ya llevábamos largo tiempo intentando decidir qué ver en la siguiente sesión, Javi proponía "Amanece que no es poco".  Personalmente nunca apoyé la idea, ya que pensaba que lo hacía solamente para sacarnos de la situación, sin ningún argumento en particular que pudiera convencernos. A fuerza de repetirlo se fue convirtiendo en una especie de running gag: Zapata y su fijación por "Amanece que no es poco", algo que nos hacía reír. 

Pienso que fuimos estrictas de más, que debimos haberla proyectado. Tal vez creímos que tarde o temprano llegaría el momento de verla. El caso es que dejamos de proyectar películas y el momento nunca llegó. Es por eso que ahora, con muchas ganas de estar juntas de nuevo para recordarle, ninguna película nos parece mejor que esta.
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¡Ha sido un placer!

16/7/2020

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¡El verano ya llegó y es hora de salir al sol! Cuánto echamos de menos la azotea de la Ingobernable y las sesiones que organizamos allí el verano pasado...Es un alivio al menos que puedan sobrevivir iniciativas autogestionadas de cine al aire libre como la del amenazado Solar Antonio Grilo- Maravillas (puedes enterarte aquí de la película que proyectan cada jueves).

Por nuestra parte, vamos a tomarnos un respiro del Tele-Cineclub, ha sido un inmenso placer compartir estos meses de confinamiento tantas y tantas películas y encuentros (50 propuestas, 14 sesiones) . De momento en la web quedan muchas películas por ver y seguimos en contacto. Cualquier novedad os contamos por aquí y por nuestras RRSS.

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Un abrazo. 

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Semana 14/ Tele - Cineclub Chantal. Border (2018, Ali Abbasi)

13/7/2020

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Sesión Martes 7 de Julio de 2020 - Border (2018, Ali Abbasi, 101 mins, Suecia)

“Border" es una película muy difícil de describir y no digamos de clasificar. Por orientarnos un poco, mezcla el thriller duro con lo fantástico y la mística natural. Me acordé de ella el otro día mientras se comentaba la película de la metamorfosis japonesa, porque esta película está relacionada con el mundo mágico y también oscuro, pero en este caso el de los trolls, pero no aquellos que salían en "David el gnomo", sino otros, digamos, más particulares, más inteligentes y, a veces, también más escabrosos. Hay también quien relaciona la película con el mundo del terror (terror blando europeo), pero yo eso no lo veo, aunque desde luego tiene partes muy inquietantes.

Pero, más allá de su escenario (que ni siquiera está muy claro y en el que vamos entrando lentamente y con bastante desorientación a medida que se desarrolla la película), “Border” mezcla investigaciones y asuntos de lo más turbios con unas dosis de belleza, conexión natural, delicadeza extrema y, a veces, una lírica de lo más desbordante, que a lo largo de película te dejan ni más ni menos que asombrado.

El director, Ali Abassi, hizo sólo una película anterior: “Shelley”, que aún no he visto por lo que no puedo comentarla, pero el guionista es el mismo de la tan sublime “Déjame entrar” (la original, no el remake, claro).

En la publicidad dicen algo así como “Cuando creías que habías visto todo, llega esta película”. Estamos tan acostumbrados a la retórica publicitaria y a sus decepciones, que ya no nos creemos nada, pero debo deciros que en este caso es totalmente cierto. De hecho, si hablamos de “Border”, es poco decir.

Texto de Fidel López

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​Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:

God Told Me To (Dios me lo ordenó, 1976, Larry Cohen, 91 min, Estados Unidos)

God Told Me To (Dios me lo ordenó) es una película de 1976 de Larry Cohen. Larry Cohen hizo películas de serpientes aladas aztecas, de bebés monstruosos asesinos, de invasiones extraterrestres bajo forma de yogur, y esta, que empieza con un francotirador subido a un depósito de agua en Nueva York disparando a la gente al azar. Cuando un policía consigue acercarse a hablar con él, el francotirador sólo da una explicación: Dios me lo ordenó. Y luego se lanza al vacío. El francotirador es tan sólo el primero. Luego van apareciendo más asesinos inesperados cuya única explicación es: Dios me lo ordenó. Y el caso lo investiga un policía católico que se toma a Dios muy en serio. Todo esto que cuento no es más que el principio, los cinco o diez primeros minutos. Luego la película, en vez de conformarse con ese punto de partida, avanza y avanza. Leí que Larry Cohen no escribía sus guiones sobre papel sino que los iba diciendo a una grabadora, y hay algo en la manera de avanzar de la historia que se parece a eso, a un narrador oral muy talentoso inventándose desvíos y atajos para no dejar de contar, para no dejar de hablar. Un narrador que conoce bien las calles que filma con aparente desorden y que nos da la sensación de haber conocido a cada uno de los personajes que aparecen. Hay en la película una extraña sensación de realismo, como si esa fuese la manera en la que todo sucedería si lo increíble sucediese, si lo increíble se hiciese real. Tras las dudas sobre las mitologías particulares que tuvimos con la película japonesa de la semana pasada, acá va una ración descontrolada de nuestra propia mitología: cruces, inmaculadas concepciones, tipos con pinta de hippies, Abraham, Isaac...

Texto de Pablo García

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Under The Shadow (2016, Babak Anvari, 84 min, Irán)

Durante la discusión de la última película se habló de manera transversal de mitologías y fábulas de otras culturas.
Under the Shadow recurre a la mitología semita presentándonos a los genios (jinns o djins), que en las tradiciones más antiguas representan espíritus de pueblos desaparecidos. Además de este componente de fábula, comparte con House of Bugs la sensación de claustrofobia, ya que también nos encontramos con una mujer que se va sintiendo cada vez más aislada, encerrada en una casa de la que no puede huir.

La crisálida que la mantiene cautiva tiene varias capas: una, la familiar, pues está atrapada en un matrimonio con un marido que no la comprende; la segunda la social, por ser mujer y antiga activista política en el régimen opresor del Irán de los años 80; la tercera la bélica, al estar su ciudad acosada por los bombardeos irakíes en la guerra entre estos dos países ocurrida durante aquella década.

Pero su casa, que debería ser su coraza, su exoesqueleto protector se va convirtiendo en su principal amenaza. Y es que las bombas no traen consigo solo la destrucción de la guerra, sino que vienen acompañadas por esos genios mitológicos que se alimentan del miedo.

Una película bien rodada que con pocos medios sabe generar un miedo genuino, casi primigenio, sin que ello tape o banalice la carga de crítica social que deja asomar.

Texto de Ana Esteban

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The Devil Rides Out (La novia del diablo, 1968, Terence Fisher, 95 min, Reino Unido)

Ese señor que veis ahí, con las manos abiertas, es Christopher Lee, y su gesto es el signo de la resurrección de Osiris, un gesto destinado ni más ni menos que a defenderse del diablo, porque esta película, The Devil Rides Out, (La novia del diablo), de Terence Fisher, de 1968, es una película sobre el diablo, con secta satánica a favor de él y unos pocos defendiéndose, y entre ellos Christopher Lee que con maravillosa seriedad hace cosas como esta, el gesto de la resurrección de Osiris, que con maravillosa seriedad consigue que en esta película no dudemos casi ni un instante de la existencia del diablo y de poderes ocultos ahí, en plena campiña inglesa en algún momento entre la primera y la segunda guerra mundial, un lugar de hermosos colores y aparentemente pacífico que sin embargo se va poblando de terrores, visiones y poderes telepáticos. Hay algo feliz, inquietante pero feliz, creo, en dejarse llevar de la mano por el cineasta y el actor más allá de la duda hacia una historia donde lo invisible se hace visible y donde, al cabo, como en la película de la semana pasada, en medio del salón de casa aparece, gigante, una araña.

Texto de Pablo García

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Semana 13/ Tele - Cineclub Chantal. La casa de los insectos (2005, Kiyoshi Kurosawa, 51 min, Japón)

29/6/2020

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Sesión martes 29 de junio ​- La casa de los insectos (Kiyosi Kurasawa, 2005)
Pocas palabras y planos fijos del interior de una casa sostienen la relación de una pareja. Ella no puede más. Quizá si se hace crisálida finalmente volará.

Posdata: por fi, ya toca algo de horror en Chantal

Texto de Brenda Bascones
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El barco fantasma
(1943, Mark Robson, 70 min, Estados Unidos)


El barco fantasma, (The Ghost Ship) es una película de 1943 dirigida por Mark Robson y producida por Val Lewton. Val Lewton producía películas más o menos de terror muy baratas y cortas que se ponían en los cines antes de las películas más serias y más cortas. En unos pocos años produjo unas diez películas que se supone que son de miedo aunque son también películas de soledades y de mundos frágiles e inciertos (y de ellas ya vimos en el cine-club La séptima víctima y Yo anduve con un un zombi). A veces los directivos del estudio, la RKO, le daban simplemente un título, por ejemplo Cat people, y le encargaban que, por poco dinero, hiciese una película que pegase con el título. En el caso de El barco fantasma el encargo no fue el título, sino rodar en un decorado de barco bastante caro que habían construido para otra película y que querían rentabilizar. Ese rodar historias pobre en decorados caros es quizás una de las cosas que vuelve sus películas tan extrañas, a veces como sueños, a menudo como pesadillas. El barco fantasma es más bien de las pesadillescas, pero no una pesadilla alocada o incoherente, sino una pesadilla angustiosamente lógica y coherente, una pesadilla con forma de trampa que se cierra. El punto común con la película de la semana pasada es, en un principio, que también hay una operación hecha en el mar, aquella era en un faro en una isla azotada por la tormenta, en esta es una operación hecha en un barco en calma pero lejos de cualquier médico, una operación hecha por manos inexpertas y dirigida por radio. Es el momento clave de la película, pero es también mucho más elíptico que la operación de la semana pasada. Además de esa operación, hay algo sobre el ambiente cerrado del barco, tras el ambiente cerrado de la isla, aunque aquí la naturaleza humana resulta mucho más inhóspita, y también algo sobre un sentido de la autoridad, un sentido quizás viril, que se expone con calma y que con calma va aterrando. Es, quizás, una película sobre la locura que puede haber en una palabra: "autoridad". O sobre la locura que hay en hacer de una única palabra el eje en torno al cual construir toda una vida. Es una película sin fantasmas pero no sin abstracciones ni poderes invisibles. Una película realista.

Texto de Pablo García Canga
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Inland Empire (2006, David Lynch, 180 mins, Estados Unidos)

Es la sesión número 13 del Tele-cineclub, un número misterioso, supersticioso a más no poder...  hay incluso un nombre para la fobia que ejerce en algunas personas: la triscaidecafobia. ¿De dónde vienen los miedos irracionales? La semana pasada, en L'amour d'une femme veíamos ese recelo de la comunidad a la mujer médico recién llegada. Un miedo, o por lo menos una falta de confianza, que tenía que ser aplacado una y otra vez por el buen hacer en su trabajo salvando gente. Pero ese pulso continuo acaba haciendo mella en la vida de la persona, ¡demasiadas exigencias! Es como si al pronunciar las palabras mágicas “te quiero” se activase, como en un conjuro, una crisis del tamaño de un tsunami que pusiera en riesgo la profesión y la autonomía construida durante años. Todo un absurdo, una irrealidad amenazante.
Esta crisis de identidad de la protagonista, ese ambiente asfixiante que nada ayuda… me hizo recordar Inland Empire, la última película de David Lynch que pudimos disfrutar en pantalla grande. Laura Dern interpreta a una actriz de Hollywood que, por una suerte de embrujo, acaba en una película-laberinto en la que se mezclan realidad y ficción en múltiples niveles, donde la identidad se disuelve en varias historias entrelazadas en un ambiente pesadillesco, de una textura digital alucinante. Una experiencia que sobrepasa lo que estamos habituados a ver, muy lírica y removedora. Hay algo en el dolor de ella que, a mi parecer, da continuidad a las lágrimas con las que la película anterior terminaba.

Texto de Enrique Esteban
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La Bruja (2015, Robert Eggers, 92 min, Estado Unidos)

Durante muchos años las mujeres que no encajaban por su independencia e inconformismo fueron acusadas de brujas. Muchas eran curanderas, conocedoras de la medicina de las plantas. Sin duda, la protagonista de la última película que hemos visto (L'Amour d'une femme) habría sido condenada a la hoguera de haber nacido en aquellos años oscuros.

En ocasiones este rechazo era generado por algo involuntario, inconsciente, casi ajeno a la propia acusada. Esto es lo que le ocurre a Thomasin, protagonista de esta historia, la hija adolescente de una familia puritana en Nueva Inglaterra en 1630, que se ve envuelta en una escalada de sospechas y acusaciones, aún más dolorosa al venir de aquellos que deberían protegerla.

[En este sentido me recuerda a la protagonista de La Bruja Lois, la novela corta de Elizabeth Gaskell en la que narra los juicios de Salem. Un relato escalofriante no por lo sobrenatural sino por todo lo contrario, por sacar a la luz el lado más oscuro del ser humano]

La Bruja es una película que no se sirve del susto fácil para “dar miedo”. Es una película de atmósferas, en la que el aire se va volviendo cada vez más irrespirable y en la que sientes que algo no está bien; y este algo que está/es el mal lo va envolviendo todo y a todos.

Un cuento de hadas oscuro como aquella época fanática y supersticiosa.

Y como trasfondo nos plantea la eterna pregunta de hasta qué punto no es el entorno el que nos empuja a convertirnos en lo que somos, aunque en ocasiones esto sea algo terrible y monstruoso.

Texto de Ana Esteban


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El baile
(1959, Edgar Neville, 91 min, España)


Esta película es una danza entre diferentes momentos de dos mujeres encarnadas por la misma actriz ¿A qué baile va? Yo diría que el de la vida. Una vida en tres actos. Dos hombres girando en torno a ella, un mismo espacio ¿Se quedará con ellos? Hilarante, sencilla, profunda y a color. Creo que mi película favorita del cine español.

Texto de Brenda Bascones
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Semana 12/ Tele - Cineclub Chantal. L'Amour d'une femme (1953, Jean Grémillon, 104 min, Francia)

23/6/2020

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Sesión martes 23 de junio - L'Amour d'une femme (Jean Grémillon, 1953)L'amour d'une femme es una película francesa de los años cincuenta dirigida por Jean Grémillon, del que en otros tiempos ya vimos en el cine-club El cielo os pertenece. El título, si lo traducimos, dice: El amor de una mujer. De buenas a primeras puede parecer evidente a qué se refiere el título, porque esta es una película sobre una mujer que se enamora de un hombre, pero de buenas a segundas ya no parece tan claro, porque esta es también una película sobre una mujer que tiene una vocación, sobre una mujer enamorada de su trabajo, que es la medicina.

Al empezar la película la mujer está, al contrario que la mujer de la semana pasada, sola, libre y trabajando. Llega a una isla bretona de esas azotadas por el viento y por las olas para remplazar al viejo doctor. Allí nunca han visto a una mujer doctora y no se les va a hacer fácil aceptarlo. Parte de la película va de eso, de lograr ser aceptada como doctora en una isla bretona en los años 50. Pero también va de todo ese mundo que la rodea.

Es una película de esas en las que da la sensación de que cada uno de los personajes que aparece tiene su propia vida fuera de las escenas en las que los vemos. Es una película en la que la vida y las decisiones que se toman están siempre ligadas a la sociedad que les rodean y eso no está ni bien ni mal, eso es un hecho a partir del cual se pueden empezar a pensar y a hacer cosas que estén bien o mal.

Es también una película en la que los personajes a veces nos parece que se equivocan o que son injustos y se nos encoge un poco el corazón al sentir eso y no por ello dejamos de quererlos. Al contrario, los personajes son complejos y a veces son complicados y eso es lo que nos los hace sentir vivos. Es una película que quizás vaya de descubrirse una misma complicada y de perder algunas certezas y ganar otras y a partir de ahí seguir, porque las cosas no se van a simplificar y cada día traerá lo suyo. 

Texto de Pablo García Canga

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Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:

The Cameraman (1928, Buster Keaton, 78 min, Estados Unidos)

En The Cameraman seguimos y perseguimos por la ciudad a un fotógrafo de retratos ambulante reconvertido súbitamente por amor en filmador para noticieros, al que todo le sale un poco mal y por ello bastante bien. Alguien con una destreza física tal capaz de contagiarle a su cámara la capacidad de grabar tomas como las que nos daban tanto vértigo y nos maravillaban en la película de la semana pasada.

The Cameraman es una peli de aventuras cinematográficas trepidante y genial llena de situaciones y detalles inolvidables, como una cita en una concurrida piscina pública -en la que incluso ponerse el bañador se complica hasta límites insospechados-, la filmación arriesgada y desternillante de una guerra de bandas en Chinatown con la ayuda de un mono amigo muy listo o el final con un descubrimiento feliz en el que Buster Keaton casi casi sonríe.

Texto de Patricia Esteban

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 AIt Follows (David Robert Michell, 2014, 100 min, Estados Unidos)

It Follows, la revolución en el cine de terror moderno. La obra del joven director estadounidense David Robert Michell supuso una vuelta al género de suspense/terror de los años 70s y 80s, por lo que está absolutamente alejada de las propuestas más actuales y comerciales de terror moderno que buscan el susto fácil. It Follows es una película de terror muy inteligente que a pesar de estar basada en el plano abierto resulta verdaderamente aterradora en algunas ocasiones debido, entre otras cosas, a un brillante manejo del suspense. Es por lo tanto, clara heredera del cine de John Carpenter tanto por la música realizada a base de sintetizadores como por la estética con la que fusiona de manera muy curiosa el pasado con el presente creando una extraña belleza inusual. La trama gira entorno a una maldición que se traspasa de persona a persona a través del acto sexual, una visión sobre las enfermedades de transmisión sexual en general y en concreto del VIH muy diferente a lo habitual, que genera un estado de tensión contínuo añadido a las decisiones tomadas por parte de los personajes que ponen en tela de juicio la moral, no solo de estos sino también de los/as espectadores/as. El film es capaz de empatizar a la perfección con la sexualidad femenina y criticar brutalmente la sexualidad masculina enfocándose en una época de adolescencia y por lo tanto, de descubrimiento o despertar sexual. It Follows supone una rara avis dentro del panorama de terror de la última década.

Texto de Rodrigo Andújar
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EstebLeto (Kirill Serebrennikov, 2018, 128 min, Rusia)

En la película Cama y Sofá asistíamos a los enredos de un trío amoroso en la Rusia de los años 20 en la atmósfera claustrofóbica de una pequeña casa moscovita.

En Leto nos volvemos a trasladar a ese rincón del planeta, ahora ya como la URSS de principios de la década de los 80. Y también nos encontramos con un trío amoroso, otra vez entre una mujer y dos hombres. En este caso, la atmósfera claustrofóbica no es una habitación sino un régimen (la era pre-perestroica) y la ventana para estos jóvenes es la música, absoluta protagonista, con la que intentan escapar y sentirse más libres.

Leto significa verano. Y alude a esa sensación de abandono, de dejarse llevar, a tardes con amigos en la playa, a amores lánguidos y a esa mezcla de fingida certeza de inmortalidad con la ineludible amenaza del otoño que se acerca.

(Como nota curiosa que ahonda en el concepto de encierro, el director se pasó la postproducción y promoción de la película bajo arresto domiciliario, por fraude según unos, por sus ideas políticas según otros).

Texto de Ana Esteban
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L'atalante (1934, Jean Vigo, 82 min, Francia)

Siete años después de la película que vimos en la última sesión y en las riberas francesas se desarrolla "L'Atalante", de Jean Vigo. Teniendo en cuenta que el director francés dirigíó a partir de 1930 un cineclub donde programaba gran cantidad de cine soviético no sería extraño que "Cama y Sofá" hubiera sido una de sus influencias a la hora de pensar en "L'Atalante", único largometraje en su carrera y que realizó encontrándose afectado ya por la tuberculosis, enfermedad de la que fallecería pocas semanas después de su estreno.

La película, ya sonora pero con una patente añoranza por el cine mudo, cuenta la historia de unos recién casados que viven en un barquito de vapor junto a un excéntrico y vividor marinero al que llaman Tío Jules, y su joven ayudante. Ella, que al casarse sale de su pueblo por primera vez en su vida, sueña con ver París, pero la vida de los navegantes es más dura de lo que se imagina, y el matrimonio tampoco resulta ser un camino de rosas. Sin embargo, pese a la tristeza y violencia de algunos momentos, tenemos una sensación constante de vida palpitante y de lo más alegre.

Los cuerpos, como en la película anterior, se muestran en todo su esplendor (alguno incluso tatuado), enormemente expresivos y activos, y siempre en contacto, ya sea para amarse o para pegarse. Otra de las cosas bonitas son los objetos y habilidades sorprendentes, y como en "Cama y Sofá", encontramos también los gatos, las artes adivinatorias, los maridos tiranos y los juegos de damas.

Texto de Bárbara Morán
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Semana 11/ Tele - Cineclub Chantal. Cama y sofá (1927, Abram Room, 90 min, Unión Soviética)

16/6/2020

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Sesión martes 16 de junio ​- Cama y sofá (Abram Room, 1927)

​Cama y sofá es una película soviética de 1927, dirigida por Abram Room. Al hilo de algunos de los deseos que nos vinieron la semana pasada, es una película muda y una película con bolcheviques, como aquel que vimos brevemente en Un ladrón en la alcoba, pero en principio más alegres y en su salsa. Es, además, un triángulo amoroso, pero en condiciones de cierta precariedad, compartiendo habitación en un sótano los tres personajes, yendo y viniendo entre una cama y un sofá. Hace tiempo que la vi pero recuerdo sobre todo la alegría formal del cine soviético de entonces, como entusiasmado de descubrir el mundo exterior, las calles vacías al amanecer, las calles animadas en pleno día, los trenes, las máquinas, los aviones, y al mismo tiempo una singular intimidad, como si se pudiese estar ahí a flor de piel del nacimiento del deseo y del amor, o quizás más bien otra cosa que el deseo o el amor, la camaredería pero también la soledad, lo abierto y lo cerrado, y más cosas que no os digo porque tampoco hay que desvelarlo todo, pero que hacen que al final ya no sepamos si sentirnos a pesar de todo alegres o a pesar de todo tristes.

Texto de Pablo García Canga



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Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:


Amanece, que no es poco (1989, José Luis Cuerda, 106 min, España) 

Después de un mes de obras maestras y lágrimas en Chantal, la semana pasada tuvimos “Trouble in Paradise”. Gracias a Lubitsch nos recreamos en el color carmín, el cabecero de la cama y las distintas modalidades del ser ladrón… elecciones que podrían darse como en uno de esos pueblos de la “España vaciada”, las que se celebran cada año para designar alcalde, cura, maestro, prostituta o marimacho en período de prueba que es el caso de “Amanece que no es poco”.  Yo es que he pensado que a mí también me gustaría ser intelectual y como no tengo nada que perder os propongo regodearnos en esta película, que tiene el riesgo de convertiros en amanecistas, encontrarnos y vivir nuestra patología colectiva durante el teledebate del óxido, nexo, sexagenario, auxilio, sexo, exagera, éxtasis, mixto, sexto, tórax, exquisito.

Podemos florecer o agostarnos, tomar un sidecar para hacer una road movie por la Mancha, tener cuerpo de Góngora o bajar para hablar de Dostoievski, aunque los días sean cada vez más largos, los tableux vivants recreen cafeterías cada vez más llenas, tengamos cuerpo de vino blanco y de cine de verano… Y ¿no podía usted haber plagiado a otro? ¿es que no sabe que en este pueblo es verdadera devoción la que hay por Cuerda? no estamos seguras de por dónde saldrá el sol mañana, efectivamente todas somos contingentes, pero Amanece es necesaria, verla o volver a verla esta vez acompañadas. 

Texto de Lila Insúa
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La regla del juego (1982, Jean Renoir, 113 min, Francia)

La regla del juego, de Jean Renoir, es una película de los años 30, como la de la semana pasada, pero no de principios sino de finales, cuando la guerra ya se veía venir, y francesa. Se podría decir que es una comedia porque tiene su gracia y su movimiento, en realidad tiene mucha gracia, pero hay ratos que uno ya no sabe si reírse o preocuparse. Es de esas películas con un tono ambiguo, cambiante, que saben ver la gracia en el drama y el drama en la gracia. Es también, como la semana pasada, una película que transcurre en el mundo de los ricos pero esta vez son tan importantes los criados como los marqueses. Hay también personajes de esos entre dos mundos, un artista fracasado, un piloto heroico en el aire y torpe en tierra, y también personajes más o menos fuera de la ley, un cazador furtivo con aspiraciones de criado. Y hay, como la semana pasada, amores triangulares, pero esta vez hay muchos, como si el primer triángulo hubiese cristalizado en otros y estos a su vez en otros, como si la figura clave del mundo fuese el triángulo. Es, además, una película increíble de ver, una cosa viva, una planta rara. Una película que, como dice una amiga, cuando uno la está viendo parece evidente y cuando la recuerda le parece imposible. Una película que quizás no exista.

Texto de Pablo García Canga

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La favorita (2018, Yorgos Lanthimos, 121 min, Reino Unido)

Glamour, glamour, glamour. Nada importaba más que el "savoir-faire" en Un ladrón en la alcoba. No importaba tanto de dónde vinieras socialmente,  mientras supieras a dónde había que llegar. Tampoco importaba el cómo.
En este mundo de aristócratas y burgueses tener problemas, es de mal gusto.

La favorita retrata un mundo lleno de problemas. Una guerra, la ruína económica de un país, miles de muertos, todo es accesorio a la obtención y ostentación del poder. Lo que importa es llegar a él. No importa cómo.
Y aunque el glamour parece un ejercicio democrático al lado de la codicia por el poder, tienen algo en común: la banalidad como premisa.
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¿Qué sofisticación o importancia puede tener perseguir gansos en un salón dorado?

Todo es tan delirante y retorcido en este retrato de la Gran Bretaña de Ana Estuardo (principios del S. XVIII) que por absurdo resulta fidedigno. 

Yorgos Lanthimos vuelve a explorar por los rincones oscuros de la especie humana, pero de una manera mucho más comedida -para quienes no soportéis sus filmes anteriores-  en tono de comedia negra, muy negra. Un bicho raro del cine maistream reciente. 

Texto de Jose Luis Salomon
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Tasio (1984, Montxo Armendáriz, 95 min, España)

Tener algo de dinero es necesario para ser libre (desafortunadamente), pero el dinero no es la libertad. Muchas películas de ladrones muestran personajes que, de forma divertida y tiernamente ingenua, no tienen clara esta idea. La mecha que prende su ingenio es el deseo fantasioso de no tener que volver a trabajar jamás.

Por el contrario, en la peli del martes pasado, Lubitsch se recreaba en mostrarnos una pareja de amantes que robaba vocacional y alegremente. No solo por diversión, pero siempre por naturaleza, como en fidelidad a su propia esencia mangui, tanto constituyente de sus personas como de su amor mutuo. De golpe en golpe, de aventura en aventura, provocando a la justicia entendida como legislación de la propiedad. Más como una divertida forma de vida. No tanto como una forma de soñar con hacerse rico.

Todo Navarra, y casi todas en Guipuzcoa y Álava, conocen bien la sierra de Urbasa. Sin duda un escenario importante en varios sentidos. Es un territorio húmedo y en relativa altura, de hayas y robles, en su mayor parte bastante salvaje, pero con zonas recortadas al bosque por la ganadería tradicional de la zona. Allí vive Tasio, un señor al que Montxo Armendáriz quiso retratar en una película de ficción a principios de los 80. Representa la resistencia a la idea de que hay un vínculo directo entre dinero y libertad. Trabaja en la caza, en su relación del bosque, y haciendo pequeñas carboneras al modo antiguo. Esa es su naturaleza y su vocación. No está muy claro, en realidad, si eso es trabajar. Desde luego, esta claro, no sueña con hacerse rico. Pero sí tiene problemas con la justicia.

Texto de Asier Lafarga
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Semana 10/ Tele - Cineclub Chantal. Un ladrón en la alcoba (1932, Ernst Lubitsch)

10/6/2020

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Sesión Martes 9 de junio de 2020.  Un ladrón en la alcoba (1932, Ernst Lubitsch)

En la película que vimos la semana pasada había una niña que tenía por costumbre el tomar para sí los frutos del huerto de sus vecinos. Éstos se quejaban continuamente de ello, pero no fue hasta que la niña fue acusada del robo de un collar que su madre la castigó duramente. Hacia el final de la historia la niña, que se llamaba Durga, moría por una enfermedad, y descubríamos que efectivamente había robado el collar.
Tanto ella como su madre intuían que agarrar las frutas de los árboles no era exactamente robar, sino algo que formaba parte de su naturaleza. ¡Y qué naturaleza tan hermosa, generosa, y también cruel y violenta se nos presentaba! Y tan poco intervenida por el ser humano...

En la película que propongo para esta semana (Un ladrón en la alcoba) también hay una mujer que se encapricha con un collar que no le pertenece, y personajes que roban como si fuera parte de su naturaleza, aunque la naturaleza y el naturalismo están de lo más ausentes. Toda la acción se desarrolla en una Venecia y un París ingenuamente pintados e iluminados, en una serie de interiores construidos para existir en el mundo de la película (destaca una casa de estilo modernista) y si algún animal salvaje aparece en pantalla únicamente será como prenda femenina (una naturaleza muerta, al fin y al cabo). 

Nos encontramos ante un mundo de sofisticación y lujo habitado por aristócratas y ricachones, con sus consiguientes secretarios, mayordomos, jardineros, chóferes, y por supuesto ladrones que les ayudan a romper un poquito con la monotonía de una vida consistente en saltar de fiesta en fiesta y de tienda en tienda. Todo es ligero, chispeante, calculado, pero ojo, que incluso el más calculador puede caer presa de las pasiones, algo que ciertamente resulta de lo más natural, ( y que sucede siempre a puerta cerrada.)

En fin, se trata de una de esas comedias que tan graciosamente supieron burlar los códigos de censura y que ayudaron a los espectadores de la gran depresión norteamericana allá por los años 30 a evadirse con las ocurrencias y frivolidades de las clases adineradas. Las situaciones, los diálogos, el montaje, el mágico toque Lubitsch....todo es fenomenal, o como dirían sus personajes: "marvelous, divine, wonderful"!

Texto de Bárbara Morán
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​​Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:

Cold War (2018, Pawel Pawlikowski)

Cold War es una película polaca de 2018 dirigida por Pawel Pawlikowski. Cuenta la historia de un director de música que descubre a una joven cantante en plena Guerra Fría. La película sigue la historia de amor entre ambos. 
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Cold War se propuso, según la tradición chantalera, en relación a la anterior película (Pather panchali), pero no por su conexión temática sino por el aspecto profundamente estético de ambas. Al igual que los preciosos encuadres de Pather panchali, Cold War es una maravilla visual, pero distinta, porque los espacios polacos son mucho más abiertos y la luz totalmente distinta. 

Como os comentaba el otro día, viendo Cold War uno tiene de vez en cuando unas ganas tremendas de darle al pause para deleitarse con la fotografía, que está cuidada al milímetro, pero sin embargo, como también dije ese día, la película es mucho más que una sucesión de imágenes perfectas, aunque debo reconocer que eso es lo que a mí se me ha quedado en la memoria.

Texto de Fidel López
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Reassemblage: From the Firelight to the Screen (1982, Trinh T. Minh-ha)

La canción del camino nos sumergía en un contexto costumbrista de un mundo, una historia y una cultura desconocidos o poco familiares para unos ciudadanos y ciudadanas blancas, privilegiadas europeas. También con el foco en la vida y las formas cotidianas, Trinh T. Minh-ha, cineasta, escritora, profesora y teórica de origen vietnamita, nos propone en una de sus primeras películas, Reassemblage: From the Firelight to the Screen (1983), una lectura de una sociedad repetidamente observada a través de ojos etnográficos y representada a partir de un género que se ha utilizado como referente de veracidad, el documental, un ejercicio de conciencia hacia la manipulación y la representación forzadas. 

En este film, para el que la directora estuvo viviendo en Senegal en diferentes ocasiones, plantea lo que sigue siendo una de sus fórmulas de trabajo "not to speak about/Just speak nearby," ​

Texto de Elena Lavellés
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Gracias por la lluvia (2017, Julia Dahr, 90 min, Noruega)
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La canción del camino me hizo pensar en la película que propongo para esta semana, Gracias por la lluvia. En ellas, veo una relación en el retrato de convivencia planteado entre naturaleza y seres humanos a partir del respeto hacia el medioambiente y su uso. Además, en el caso de Gracias por la lluvia, se suma la lucha contra las consecuencias del cambio climático de una familia local keniana. 

Su protagonista principal es Kisilu Musya, un granjero que graba su día a día con una cámara donada por la directora de la película para dejar testigo del impacto de la crisis climática y cómo afecta a su comunidad.

La historia de Kisilu genera un gran sentimiento de motivación hacia el cambio, ya que consigue sumergirse en negociaciones internacionales que dejan entrever el contraste existente entre el Norte y el Sur Global y expone su caso particular que representa una globalidad. 

​Texto de Elena Lavellés
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Semana 9/ Tele - Cineclub Chantal. La canción del camino (1955, Satyajit Ray)

3/6/2020

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Sesión Martes 2 de junio de 2020.  La canción del camino (1955, Satyajit Ray)

En El Balcón Vacío, la película de la última sesión del cineclub, vislumbrábamos los horrores de la guerra a través de las experiencias de una niña. Esta mirada infantil también va a ser protagonista en Pather Panchali (La Canción del Camino) en la que, a través de los ojos de Apu se nos narra la vida en una pequeña aldea bengalí en los años 20 del siglo pasado.

A partir de esta premisa aparentemente sencilla se despliega ante nosotros una película de un lirismo y una belleza desbordantes. Personajes entrañables, un gusto exquisito en la composición de cada plano, humor, amor, magia, misterio. Todo esto es Pather Panchali.

Pero también es un viaje. Un viaje por el ciclo de la vida que debe continuar sin importar los obstáculos que encontremos en el camino. Y en el que acompañaremos a los protagonistas con una naturaleza arrolladora como testigo y al ritmo de la delicada banda sonora de Ravi Shankar.

Texto de Ana Esteban
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​​Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:

El gran dictador (1940, Charles Chaplin)

Recién llegada a México, Gabriela, la protagonista de nuestra anterior película, seguramente pudo ver anunciada El gran dictador en los carteles de los cines del DF. Los años previos, Charles Spencer Chaplin se había hecho enormemente popular (¿es el cine cultura popular o arte?) interpretando a un vagabundo de modos refinados pero torpes que derrochaba ternura. Y dignidad.

Con un bigote similar al del vagabundo antes mencionado, Adolf Hitler había establecido un régimen totalitario en Alemania y había invadido Polonia. Charles, que era medio comunista y creía que el capitalismo provocaba matanzas en masa, decidió hacer una película política aprovechando aquel parecido físico.

El gran dictador es la historia de un barbero judío y un dictador despiadado antisemita. En El balcón vacío veíamos a una niña rodeada de cosas de adultos. En El gran dictador los adultos hacen pantomima, y la sátira es de lo más infantil y payasil. Claro, hay que tener en cuenta que Charles no sabía que la realidad terminaba con Adolf exterminando sistemáticamente a diez millones de civiles. Eso hay que tenerlo en cuenta, claro... ¿Es esta la película más antifascista de la historia? Pero... Pues igual sí. ¿Por qué? No es la valentía histórica del director. No es que sea una crítica feroz, ácida y corrosiva, como seguramente describa la sinopsis del ABC o de El País. Para nada.

... Sí es propaganda. Propaganda política directa a base de puñados de delicadeza y dulzura. ¿Es eso posible?. Sí. Infantil y payasil. Y dignidad.

Con otras pelis antifascistas uno está plenamente de acuerdo. Y luego se le olvidan. A El gran dictador se le olvida, a la película, cada dos pasos, de qué tiene que convencerte. Y aún así... o debido a eso... arte para el pueblo pero con el pueblo. ¿Hace falta que se la expliques al espectador de la época? Al fin y al cabo, "lo siento, pero yo no quiero ser emperador".

Texto de Asier Lafarga
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​La tumba de las Luciérnagas (1988, Isao Takahata)

En La tumba de las luciérnagas ( Hotaru no Haka, Isao Takahata, 1988) se hacen presentes multitud de ecos que nos recuerdan a otras de las películas que han pasado por el Cineclub durante los últimos dos meses: una historia narrada desde un el punto de vista infantil, la presencia de paisaje como un personaje más de la trama, los cuidados en el centro de la trama argumental, la ambientación en un momento que, pese a conocido a nivel histórico, nos resulta lejano a nivel cultural... Todo esto, formalizado mediante la preciosa animación que caracteriza los mejores trabajos de Studio Ghibli.

Ambientada en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Seita y Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa que viven en Kobe. Un día, durante un bombardeo, no consiguen llegar a tiempo al búnker donde su madre los espera. 

Texto de Elena Blesa
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Yo no soy de aquí (2016, Maite Alberdi, Giedre Zickyte)

En la película de la semana pasada, la protagonista, Gabriela,  trataba de recuperar sus recuerdos, de reconstruir una identidad que nunca tuvo tiempo de construirse, que le pasó sin que ella la eligiera.

El caso de la protagonista de “Yo no soy de aquí” es diferente, inverso, ya que su batalla con el pasado no es por haberlo olvidado, sino por permanecer allí. Por olvidar el presente. Josebe es una vasca emigrada a Chile durante el franquismo y ahora, aunque hayan pasado 70 años, su mente la devuelve a Rentería, a los bailes en la plaza, a una infancia agradable.

El Alzheimer no le permite recordar que ya no está en casa, pero su carácter sigue intacto, forcejeando con las limitaciones que su enfermedad impone a su forma de ser. Tan tierna y a la vez tan dura, como la película misma, viendo a Josebe podemos entender aún mejor el infierno de Gabriela, que intenta rebuscar en los tiempos que nunca se olvidan, y el problema es que  nunca formaron parte de ella. 

Texto de Sara Juárez
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The Florida Project (2017, Sean Baker)

En el balcón vacío experimentábamos un viaje de vuelta a la Guerra Civil y a una España presentada a pinceladas, a través del puzzle imperfecto de un recuerdo, desdibujado por la distancia del exilio, por la ruptura con los canales para recordar, por la dolorosa pérdida de la infancia. Aquí el relato del pasado se componía desde ese juego subjetivo de ida y vuelta que son los viajes de la memoria, fragmentos que además en este caso son rescatados desde la mirada de una niña.

La infancia, el choque con la dureza de la vida y la toma de conciencia conviviendo con la inocencia y el juego, la forma de leer y de contarnos el mundo entonces y de recordar después esas experiencias, como fogonazos de momentos intensos, me llevó a la película The Florida Project.

En este caso es un salto a otra dimensión, otro espacio, Estados Unidos, otro tiempo (iba a decir el momento actual pero no sé si esto tiene ya sentido) y otros ritmos. La historia de la comunidad en un motel violeta, estridente y marginal, cercano a Disneyworld y poblado de niños que nada tienen que ver con la infancia edulcorada de la fantasía de cartón piedra.

Una historia contada como un torbellino desde la mirada de los niños, (esto último me lo apropio de algo que he leído pero me encantó), un maravilloso retrato de un olvido: la infancia.

Texto de Yolanda Riquelme
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Semana 8/ Tele - Cineclub Chantal -En el balcón vacío (1961, Jomí García Ascot)

27/5/2020

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Sesión Martes 26 de mayo de 2020. En el balcón vacío (1961, Jomí García Ascot)

Hablando el martes sobre la memoria de territorios "invadidos", "conquistados" y "descubiertos", contábamos que impresionaba como esta se hace manifiesta en las calles en Filipinas, en sus cuerpos, en la lengua chabacana. Hoy, ¿qué es Filipinas? Culturas híbridas. Glocalización. Este análisis se puede ir pasando por cada territorio, por cada cuerpo, por cada voz y silencio que construyen la historia de nuestra memoria ¿Qué queda? ¿Qué somos?

Así pues, en un intento de traer estas preguntas a lo que conforma la identidad española, si es que hay una, recordé En el balcón vacío. Cómo no, una historia de un yo deslocalizado, fragmentado y trastornado. Ese yo es Gabriela, una niña o adulta que se exilió en México durante la guerra española y ahora vuelve a España, ese lugar que recuerda pero que la historia lo ha cambiado.

Esta película es una ficción que habla de la relación entre el espacio y el cuerpo al pasar el tiempo. Nos susurra que historia y memoria son el presente de España. Me gusta mucho y es muy dramática, de esos dramas que te dejan buen cuerpo. Me gusta mucho la actriz, la casa y contarles que en realidad es una producción mexicana. Un clasicazo, vamos, yo no me la perdería.

Texto de Brenda Bascones.

​Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:
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Petit á Petit (1971, Jean Rouch)

Una de las cosas que me fascinan del lenguaje documental es su capacidad de mostrar mundos, de construir realidades, o de tensar nuestro concepto de realidad, a veces tan rígido y estricto. Poco a poco es una fábula, no un documental, pero tiene algo de eso: de cámara oculta, de creación colectiva, de espontaneidad, de broma burlona con la que reírnos de cuestiones que de otra manera nos costaría contemplar, y que nunca son "ni blanco ni negro". Los tres socios protagonistas de la primera película de Jean Rouch, Jaguar, se embarcan en una misión etnográfica para entender cómo se hacen negocios en Europa. Un viaje mítico de ida y vuelta entre Ayorou (Nigeria) y París en el que la herencia colonial acaba patas arriba.

Texto de Enrique Esteban.
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Hester Street, (1975, Joan Micklin Silver)

En "Ta acordaba tu el Filipinas?" que fue la película que compartimos en la última sesión del Tele-Cineclub, había una escena donde Carlos, el guía "influencer" de Manila, mostraba con sorna a los turistas una fotografía de una familia de rasgos filipinos vestidos con trajes de flamenco. Al pie de la fotografía se podía leer "Familia española". Ese momento me hizo recordar "Hester Street", una película sobre un matrimonio de judíos de finales del XIX que emigra a Nueva York desde Europa del Este y que no se pone muy de acuerdo con el tema de la asimilación cultural: mientras que él reniega de sus orígenes, ella se resiste a abandonar sus costumbres, lo cuál supone un problema, y es que su sola presencia le recuerda que él no es el flamante americano que pretende, a pesar de vivir en un pequeño piso de lo que parece ser un gueto judío y trabajar cosiendo para un antiguo vendedor ambulante de origen lituano.  Más allá de eso, él quiere liberarse para vivir junto a otra mujer. ¿Y ella? ¿qué hará ella con todo esto? 

Texto de Bárbara Morán
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Semana 7/ Tele - Cineclub Chantal -Ta acordaba tu el Filipinas?/ (2017, Sally Gutiérrez)

20/5/2020

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Sesión Martes 19 de mayo de 2020. Ta acordaba tu el Filipinas?/ (2017, Sally Gutiérrez) 
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Sally Gutiérrez hace películas que te maravillan y una de ellas es Ta acorda ba tu el Filipinas? Filipinas allí y aquí y aquí allí. Distintas culturas y colonizaciones superpuestas. Comunidades de habla: el español filipino, los chabacanos que practican una lengua criolla-malaya que mezcla castellano y mexicano: las lenguas indígenas latinoamericanas, lenguas-testigo de la globalización. Memoria colectiva que se posa en las palabras y en los lugares y te dejan reconocerte en lo que aún no sabes. Memoria hablada, escrita y cultural entre ambos países a través de la riqueza del lenguaje, de sus transformaciones de complejidad laberíntica, de las identidades mestizas que somos… Ansina ya ba numa?
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​Texto de Lila Insúa

​Otras propuestas que se hicieron para esta sesión:

Fitzcarraldo (1982, Werner Herzog)

Uno de los temas que surgió en la conversación sobre La ballena va llena fue el del extrañamiento y el estupor que nos produce que el mundo mezcle lo grandísimo, disparatado y poderoso con lo pequeño, lo de andar por casa. La vida misma. Eso, a través de una acción portentosa y megalomaníaca, pensada desde el poder y la imposición, pero llevada a cabo por personas que ni la entienden ni la comparten, es lo que se cuenta (entre otras cosas) en Fitzcarraldo. Cosas que no decidimos y que hacemos; es más, que no se pueden hacer sin nosotrxs. Precisamente ahí está nuestra fuerza: en vez de sentirnos marionetas, hagamos, pero movamos los hilos que podamos. No hace falta entender a los maestros locos, parafraseando a Jean Rouch, para echar por tierra sus sueños locos. Esto está escrito de forma un poco enigmática, para que haga gancho. Pero la peli es de belleza selvático-amazónica, y se siente el calor húmedo, la ira, y hay música… y
Klaus Kinki vestido de blanco.

Texto de Selina Blasco
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Un tigre de papel (2008, Luis Ospina)
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En "Un tigre de papel" se narran las peripecias de Pedro Manrique Figueroa, artista precursor del collage, y según su director Luis Ospina," el secreto mejor guardado del arte colombiano".

Si bien en la película que vimos la semana pasada ("La ballena va llena") los artistas del colectivo Estrella del Oriente trabajaban con la idea de convertir a las personas en obras de arte, en esta película conoceremos a una de esas personalidades que logran hacer una obra de arte de su propia vida. ¡Una vida de dimensiones épicas,  atestiguada por los numerosos testimonios y materiales que el director pudo recopilar en la búsqueda del misterioso artista y que nos ofrece en esta película-collage!

Durante cerca de dos horas la pantalla se puebla de palabras escritas y múltiples relatos orales, imágenes de archivo y documentos históricos que ilustran las distintas etapas de la fascinante vida de Manrique, un artista que ha sido, ante todo, un hombre de su tiempo.   

Texto de Bárbara Morán
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The Life Aquatic with Steve Zissou (2004, Wes Anderson)

En la película que vimos la semana pasada, La ballena va-llena, había unas escenas en las que la cámara nos asomaba al interior de los camarotes de la maqueta del gran barco, crucero transportador de migrantes-obras de arte, el proyecto artístico y utópico que la película traía en toda la grandiosidad ilimitada e ilimitante de su financiación con tanta gracia y mala baba…  Las imágenes de esa maqueta -en la que había camarotes, por ejemplo, para familias de curadores- y que nos gustaron mucho, me trajeron a la memoria The Life Aquatic with Steve Zissou, en la que hay un barco construido que recuerdo que disfruté con la alegría de cuando pasaba horas en la niñez sobre la lámina de un libro ilustrado, escudriñando los detalles e imaginando todas las historias que podrían emerger de los resquicios de cada dibujo, ya fueran camarotes, calabozos, madrigueras…  También me hizo pensar en esa posibilidad de tomarse muy en serio la seudo-ficción de los documentales, en este caso el naturalismo intrépido a lo Cousteau y el vuelo de imaginación que se abre desde esas expediciones submarinas entre severas e hipnóticas. De eso y de otras cosas va The Life Aquatic, que os propongo ver para irnos de aventuras a la mar, en busca de un pez ¿una ballena?, un pez un tanto utópico también y peligroso con el que algo pasa y que es lo que más me emocionó de la peli, pero eso es mejor verlo…

Texto de Patricia Esteban
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